Envases activos: La revolución del envasado

envases activos

En un artículo anterior hablamos de los envases inteligentes y en ese mismo artículo nombramos a los envases activos. Hoy, vamos a enfocarnos en este tipo de envases para mostrar todos los detalles de estos sistemas futuristas. 

Los envases activos se caracterizan por su innovación y por ser el siguiente paso en el desarrollo del envasado de productos. Su función es avanzar desde los actuales envases pasivos a unos envases activos capaces de interactuar con el producto envasado y su entorno.

A través de estas interacciones se consigue mantener la calidad del producto, garantizando su estado de conservación o aumentando su vida útil.

¿Qué son los envases activos? Definición y funcionamiento

Para entender la magnitud de esta tecnología, debemos cambiar nuestra concepción del empaquetado tradicional. Los envases activos son sistemas diseñados para incorporar deliberadamente componentes que liberan o absorben sustancias en el alimento envasado o en el entorno que lo rodea. No son meros contenedores estáticos, sino agentes dinámicos que participan en la conservación.

Su funcionamiento se basa en la interacción química o biológica controlada con el interior del paquete. Ya sea absorbiendo el oxígeno que deteriora las grasas o liberando conservantes naturales, estos envases modifican las condiciones para que el producto dure más. Es una pieza clave en la cadena de reciclaje y sostenibilidad, ya que ayuda a reducir drásticamente el desperdicio alimentario.

Tipos de envases activos según su función

Dentro de los envases activos encontramos diferentes categorías. La principal diferencia es cómo interactúan con el contenido para lograr su objetivo de conservación.

Sistemas absorbedores

Dentro de este tipo tenemos aquellos que absorben y eliminan gases que pueden influir negativamente sobre el producto. Por ejemplo, los absorbentes de etileno controlan la maduración de frutas y verduras, retardando su deterioro y prolongando su vida útil.

También están los absorbentes de oxígeno, que evitan la oxidación de alimentos altos en grasas, como carnes rojas y frutos secos, preservando su sabor, color y textura. En este apartado podemos distinguir dos tipos diferentes: los absorbentes líquidos en forma de almohadillas o los deshumidificantes, que suelen ser geles de sílice.

Sistemas emisores (liberadores): antimicrobianos y antioxidantes

Funcionan a la inversa de los envases absorbentes, estos liberan sustancias que entran en contacto con el producto ayudando a su protección y preservación. Los emisores de CO2 crean una atmósfera modificada en el interior del envase, inhibiendo el crecimiento de microorganismos y extendiendo la vida útil de productos frescos.

Los antimicrobianos liberan sustancias que eliminan o inhiben el crecimiento de bacterias y hongos, mejorando la seguridad alimentaria de productos como carnes, quesos y salsas. En los envases antioxidantes se usan agentes activos como extractos naturales de plantas, hierbas o frutas, aunque también pueden usarse fenólicos o agentes basados en vitaminas.

Sistemas de regulación de temperatura

Algunos sistemas son capaces de influir sobre la temperatura, calentando o enfriando el alimento. Las aplicaciones de este tipo de envases suelen ser para productos de alimentación, aunque también se usan en el sector de la cosmética o la farmacia.

Beneficios y ventajas de los envases activos 

El uso de los envases activos tiene un impacto beneficioso tanto en fabricantes y distribuidores, como en los consumidores finales. Algunos de los más importantes son: 

  • Al extender el ciclo de vida del producto se obtiene un menor desperdicio alimentario, reduciendo así pérdidas y aprovechando mejor los recursos. La capacidad de controlar el crecimiento microbiano y prevenir la oxidación, produce alimentos más seguros y saludables.
  • Al contar con elementos activos de conservación y protección, se puede optimizar la logística y el almacenamiento de una manera más eficiente, disminuyendo los costes y gestionando los inventarios de manera eficiente. 
  • Por supuesto, una de las grandes ventajas es que los alimentos envasados con envases activos mantienen sus características organolépticas durante más tiempo, ofreciendo una mejor experiencia.
  • Al envasar los alimentos a través de métodos activos, también se puede disminuir la dependencia de conservantes artificiales, generando productos más naturales y saludables. Y dado que los productos son más longevos, otro beneficio es que los distribuidores pueden enviar los productos hacia mercados más lejanos.

Tecnologías utilizadas en la fabricación de envases activos 

La innovación tecnológica avanza en paralelo al desarrollo de envases activos cada vez más eficientes y versátiles. El envasado activo actúa normalmente utilizando dos sistemas: introduciendo un elemento activo en el envase o añadiendo el elemento activo al propio material del envase.

Entre las tecnologías más utilizadas se encuentran los materiales biodegradables, que se suelen utilizar de manera habitual en los envases activos. Estos materiales derivados de fuentes renovables, como el almidón o la celulosa, se utilizan para reducir el impacto ambiental del envase.

Para poder liberar las sustancias activas de forma gradual y en el momento óptimo, se utilizan sistemas de liberación controlada.

Estos sistemas suelen reaccionar a la información proporcionada previamente por sensores y dispositivos. En algunos casos pueden ser electrónicos y se integran para monitorizar el estado del producto y obtener información tanto ambiental como del propio producto.

¿Son lo mismo los envases activos y los inteligentes?

Es vital no confundir términos cuando hablamos de tecnología aplicada al packaging. A menudo se agrupan bajo la etiqueta de envases activos e inteligentes, pero sus misiones son distintas. La diferencia radica en la acción: el activo actúa para corregir, mientras que el inteligente informa para prevenir.

Mientras que los envases activos intervienen física o químicamente sobre el producto (absorbiendo oxígeno o liberando antimicrobianos) para alargar su vida útil, los inteligentes se limitan a monitorizar. Utilizan sensores para comunicar al consumidor el estado del alimento (si se ha roto la cadena de frío o si está fresco), pero no «arreglan» el problema por sí mismos.

Impacto ambiental de los envases activos 

Aunque los envases activos tienen múltiples beneficios, como acabamos de ver, es importante considerar que una vez consumido el producto de su interior, pasan a ser un residuo que tiene un impacto ambiental.

Para reducir este impacto ambiental se prioriza la selección de materiales biodegradables y compostables. Estos materiales se descomponen de manera natural al finalizar su vida útil. Los materiales reciclables son usados también frecuentemente.

Otro punto importante para reducir su impacto es considerar la fase de producción. Usando prácticas de producción eficientes que combinan el consumo de menos energía y químicos, además de generar menos residuos. Lo ideal es que se fabriquen con el uso de fuentes de energías renovables y empresas con certificaciones ambientales.

Otras cuestiones que se deben tener en cuenta, sobre todo al inicio del proceso, es diseñar envases siempre teniendo en cuenta su reciclabilidad y poniendo foco en el ecodiseño. Analizar el ciclo de vida completo del envase y su ecotoxicidad.

Regulaciones y normativas sobre los envases activos

En nuestro país disponemos de dos marcos regulatorios, uno es a nivel nacional y el otro a nivel europeo.

En la legislación española, nos encontramos con la Ley11/2018 de residuos y suelos, que establece medidas para la prevención y gestión de residuos y el Real Decreto 1251/2018 que se encarga de regular la fabricación, importación y comercialización de envases y objetos de plástico que van a entrar en contacto con alimentos.

Y en la legislación europea, nos encontramos con los reglamentos 1935/2004, con el 450/2009 que regula el uso de sustancias activas en los materiales y objetos que entran en contacto con alimentos. También afectan los reglamentos 10/2011 y 203/2006, que también regulan normas de higiene y seguridad en los envases.

Ejemplos de envases activos

Para comprender mejor este concepto, nada mejor que ver casos reales. Existen numerosos ejemplos de envases activos que ya forman parte de nuestra cesta de la compra. Un clásico son las bandejas de carne o pescado que incluyen en el fondo una almohadilla absorbente para retirar los jugos y evitar la proliferación bacteriana.

Otro caso muy común son los sobres de sílice en productos secos para controlar la humedad, o los tapones de botellas que capturan oxígeno en bebidas sensibles. Estos son claros envases activos e inteligentes para alimentos que demuestran la variedad de soluciones existentes. Si quieres saber más sobre los materiales, puedes consultar nuestra guía sobre la clasificación de envases.

Futuro de los envases activos en la industria alimentaria y más allá 

En el futuro cercano de los envases activos, encontramos su expansión a diferentes sectores, además del alimentario y el avance en productos más innovadores, los cuales sean capaces de solventar los desafíos y preocupaciones ambientales.

Se está estudiando actualmente su uso en el sector industrial, para ayudar con problemas como la corrosión o la degradación de este tipo de productos.

Podemos encontrar también aplicaciones muy innovadoras, como pegatinas que son capaces de detectar si la cadena de frío se ha roto, envases con microchips o adhesivos que son capaces de detectar en los envases de frutas el etileno desprendido, para conocer su estado de maduración y mostrarlo a través de un código de colores.

Los envases activos son toda una revolución en el mundo del envasado y en la manera que consumimos productos. Podemos concluir que representan una innovación en el ámbito del envasado, ofreciendo beneficios más amplios que la simple protección del producto.

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