Agua regenerada, mismo recurso, igual de vital para el futuro

Dependemos del agua para vivir. Y aunque solemos pensar en ella como un bien infinito, lo cierto es que este es cada vez más escaso. Por eso, apostar por el agua regenerada y apostar por las tecnologías que permiten regenerarla es un paso clave para alcanzar objetivos de sostenibilidad.
El desarrollo sostenible es un objetivo primordial para cualquier sociedad avanzada, ya que implica utilizar los recursos de manera responsable para cubrir las necesidades presentes sin poner en riesgo las de las generaciones futuras.
Sin embargo, encontrar estrategias adecuadas para gestionar estos recursos sigue siendo un desafío. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica (mayo 2024), las reservas en España se sitúan al 66%, una cifra que, aunque mejor que meses anteriores, nos recuerda que la disponibilidad del agua no es una cuestión estacional ni garantizada.
¿Es el agua un recurso renovable?
Aunque teóricamente el ciclo del agua la convierte en un recurso renovable, la realidad actual nos obliga a replantear esta afirmación. El cambio climático y la contaminación han configurado un escenario donde la disponibilidad de agua dulce es limitada y su escasez es un problema tangible a día de hoy.
Este escenario de estrés hídrico no es una cuestión estacional. A pesar de que las reservas hídricas en España se situaban al 66% a fecha de 20 de mayo de 2024, hace apenas unos meses la cifra apenas superaba la mitad de la capacidad total.
El desarrollo sostenible implica utilizar los recursos sin comprometer a las generaciones futuras. Aquí es donde el agua regenerada se vuelve vital: al reutilizarla, reducimos drásticamente la extracción de agua de nuestros ecosistemas naturales, como pantanos y acuíferos. De esta forma, actuamos directamente sobre la oferta, garantizando la disponibilidad del recurso sin depender exclusivamente de las lluvias.
¿Qué es el agua regenerada? Conceptos clave
Para comprender la definición de agua regenerada, debemos ir más allá de la simple reutilización. Se trata de agua residual o usada que ha sido sometida a un riguroso proceso de tratamiento para eliminar impurezas y contaminantes, transformándola en un recurso apto y seguro para nuevos usos.
Un punto clave es diferenciarla del agua potable. Mientras que el agua para consumo humano debe cumplir estándares de calidad muy estrictos y representa sólo el 0,007% del agua mundial, el agua regenerada se destina a fines no potables. Esto permite reservar el agua de mayor calidad para beber y utilizar la regenerada para:
- Agricultura. Riego de cultivos, aliviando la presión sobre las fuentes de agua dulce.
- Industria. Procesos de fabricación y refrigeración.
- Usos ambientales. Mantenimiento de caudales ecológicos en ríos y humedales.
- Usos urbanos. Riego de parques y jardines públicos.
El nivel de tratamiento que recibe el agua se ajusta al uso final previsto: se aplican procesos básicos para usos industriales y tratamientos mucho más complejos y exigentes cuando el agua se destina, por ejemplo, al riego de zonas verdes urbanas.
Etapas del tratamiento del agua regenerada: del agua residual a un nuevo recurso
La transformación del agua residual en un recurso valioso se logra mediante procesos tecnológicos avanzados, divididos en diferentes etapas.
Tratamiento primario: eliminación física. Es la primera barrera de defensa. Su objetivo es reducir la carga contaminante eliminando los elementos más voluminosos, como sólidos y materia orgánica flotante.
- Se utilizan procesos físicos como el cribado (filtrado grueso), la sedimentación (decantación por gravedad) y la flotación.
- Dependiendo del estado inicial del agua, se pueden incluir procesos específicos como el desarenado y el desengrasado para retirar arenas y grasas que podrían dañar los equipos en fases posteriores.
Tratamiento secundario: procesos biológicos. En esta fase, el objetivo es eliminar la materia orgánica disuelta y los contaminantes biológicos.
- Se emplean «lodos activados» o lechos bacterianos donde microorganismos degradan la materia orgánica.
- Se aplican procesos como la oxidación, la nitrificación y la desnitrificación, esenciales para eliminar nutrientes como el nitrógeno, transformando los contaminantes en sustancias menos nocivas.
Tratamiento terciario: afinamiento y regeneración avanzada. Esta etapa es crucial para obtener agua regenerada de alta calidad, eliminando patógenos, metales pesados y nutrientes restantes (fósforo y nitrógeno). Las tecnologías varían según la necesidad:
- Filtración y membranas: en España es común combinar procesos físico-químicos con filtración de arena. Para aguas salobres, se usa ósmosis inversa o electrodiálisis reversible.
- Biorreactores de membranas (MBR): una tecnología eficiente que combina el tratamiento biológico con la filtración externa, ahorrando espacio y energía.
- Desinfección: se utilizan métodos como la radiación ultravioleta (UV), que inactiva microorganismos sin añadir químicos, o la cloración con hipoclorito sódico.
- Oxidación avanzada: para contaminantes persistentes difíciles de eliminar, se usan oxidantes fuertes como el ozono o el peróxido de hidrógeno.
Ejemplos de éxito en el uso de agua regenerada en el mundo
Afortunadamente, la viabilidad de este recurso ya está demostrada globalmente.
California: agua regenerada para recargar acuíferos y frenar la intrusión salina
California es un referente mundial. Ante las sequías, se ha impulsado una inversión de 30 mil millones de dólares en el sur del estado para asegurar un suministro resistente a la variabilidad climática.
Destaca el Sistema de Reabastecimiento de Agua Subterránea (GWRS) en el Condado de Orange, el mayor sistema del mundo para reutilización potable indirecta. Allí, el agua regenerada se inyecta en los acuíferos para evitar la intrusión salina y garantizar el agua potable, sometiendo aguas residuales (que antes iban al Pacífico) a un proceso de purificación de tres etapas.
Singapur y el proyecto NEWater: una estrategia integral de reutilización del agua
Singapur ha desarrollado la estrategia NEWater con el objetivo de cubrir más del 50% de su demanda de agua para 2060.
Mediante microfiltración, ósmosis inversa y desinfección UV, transforman el agua residual en un recurso valioso para la industria, reduciendo la dependencia de fuentes externas y de la desalinización. La flexibilidad de su sistema permite adaptar la calidad del agua a cada uso específico.
Normativa agua regenerada y el camino a seguir
Para que estos modelos funcionen, es vital un marco legal claro. La normativa de agua regenerada en España se rige por el Real Decreto 1620/2007, que establece los criterios sanitarios para la reutilización. A nivel europeo, el Reglamento (UE) 2020/741 fomenta la reutilización segura, alineándose con el ODS 6 de la Agenda 2030.
El futuro depende de integrar estas prácticas en una gestión eficiente. Si quieres contribuir desde casa, puedes empezar informándote sobre cómo ahorrar agua en casa, porque los grandes cambios empiezan siempre con gestos pequeños.