La contaminación lumínica es la dispersión de la luz sobrante que proviene de fuentes artificiales de iluminación. Es decir, toda la luz artificial que no aprovechamos y acaba en el cielo.
Bajas de casa con las manos ocupadas, una bolsa llena de botellas de plástico y un puñado de cartones las ocupan. La bolsa, al contenedor amarillo. Los cartones, al azul. Tu trabajo está hecho, pero el viaje de esos residuos no ha hecho más que empezar.
Desde hace tiempo, Ecoembes y organizaciones de ecologistas de todo el mundo señalan a la industria del cuero como una de las más contaminantes debido al enorme impacto ambiental que ocasiona y a que fomenta la cacería indiscriminada de especies animales en peligro de extinción.